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El perito del Yak-42 declara que Defensa arriesgaba vidas al unir soldados y carga
El mantenimiento del avión accidentado era deficiente y el vuelo estuvo plagado de molestias e irregularidades, explicó al juez este experto
El Ministerio de Defensa hizo peligrar de forma sistemática las vidas de sus soldados al obligarlos a viajar en aviones viejos, con mantenimiento deficiente y en cuyo interior los pasajeros iban mezclados con la carga que no cabía en las bodegas, según un informe de un perito aeronáutico entregado en la Audiencia Nacional relativo al accidente del Yak-42, que en 2003 costó la vida en a 62 militares. Esas prácticas cesaron días después del siniestro, cuando el entonces ministro, Federico Trillo, ordenó cancelar los alquileres de aviones de origen soviético y trasladar a los soldados en aviones de línea regular.
El juez Fernando Grande-Marlaska, que investiga si Defensa cometió irregularidades o dejaciones al permitir que los soldados viajaran en aviones en mal estado, tomó este jueves declaración, a petición de las familias de las víctimas, al perito aeronáutico Cecilio Yustas, experto en investigación de accidentes aéreos. Este especialista, a quien el juez prohibió hacer declaraciones al salir del juzgado, entregó al magistrado un informe sobre el vuelo del Yak-42 en el que expone los riesgos que corrían los viajeros de esos vuelos no revisados, alquilados en la antigua URSS a través de la agencia de la OTAN Namsa.
En su dictamen, el perito concluye que «se ha estado realizando una operación inadecuada de forma reiterada, no exenta de riesgo para los pasajeros, permitiendo que viajaran mezclados con mercancías apiladas por encima de sus cabezas en la misma cabina». El informe incluye en su anexo cuarto una foto tomada en un viaje anterior al del Yak-42, en la que aparecen un grupo de soldados mezclados con la carga, que invade la cabina de pasajeros. Según señala el experto, la carga va «mal estibada y precariamente atada, sobrepasando en altura las cabezas de los pasajeros».
Para el autor del informe, la práctica descrita es «indeseable por peligrosa» pues en caso de turbulencias o de frenazo en tierra esa carga «se convierte en metralla» para los viajeros, además de obstruir las puertas y salidas de emergencia en caso de evacuación. El especialista destaca, además, que los asientos del Yak-42 siniestrado estaban en mal estado al carecer de cinturón de seguridad y considera «sorprendente» que Defensa no creara ningún equipo inspector de las operaciones de las aeronaves a las que confiaba el transporte de su personal. Sobre todo, subraya, después de «la reacción de Noruega, Suecia y Finlandia», que dejaron de alquilar esos aviones tras quejarse sus militares.
Cansancio y estrés
El perito destaca el «agotamiento extremo» que sufría la tripulación, tras 25 horas y 17 minutos de trabajo ininterrumpido, y describe su actividad como «difícil de calificar por excesiva y por estar fuera de toda norma y operación segura». El informe resalta que «un fallo tan descomunal» como el que cometió el piloto al estrellarse en Trabzon cuando trataba de hacer escala «sólo es explicable» por «el cansancio» y «el estrés», todo ello «agravado por una deficiente técnica y escasa disciplina de vuelo, sin excluir el mal funcionamiento de los instrumentos de navegación».
Este jueves también declararon ante el juez Alfonso Agulló, ex presidente de la principal asociación de víctimas, y el ex 'número tres' de Defensa, Javier Jiménez-Ugarte, en quien Trillo delegó tras el siniestro la tarea de informar a las familias, con las que el ministro nunca quiso reunirse. |
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