![]() |
HOMENAJE MILITARES YAK-42 |
![]() |
|
||||||
| Fernando Ripollés Barros |
||||||
| Mil cuatrocientos sesenta días, con sus mil cuatrocientas sesenta noches, sin ellos. El recuerdo constante y el dolor diario tendrán estos días la desagradable sensación de revivir, como si no hubiera pasado el tiempo, el vía crucis que se nos impuso, por Decreto, el 26 de diciembre de 2003. Aunque estos días lo que debe imperar es recordar y homenajear a nuestros muertos, víctimas de la desidia y dejación de un gobierno y de una cúpula militar que prefirió vender, primero, la seguridad, y después, la dignidad de nuestros militares, a cambio de espurios intereses; sin embargo, no me resisto a hacer mi balance personal. El ínclito Trillo, sigue escondido en su traje armani y bajo el vergonzoso paraguas de su nauseabundo aforamiento, junto al maleducado Jiménez Ugarte. Los incompetentes generales, los alejandres, navarros, morenosbarberás y beltranes que miraron para otro lado cuando sus subordinados eran transportados como ganado porcino en aviones de mierda, o sus restos mortales eran tratados y trasladados como material de derribo; por fortuna para nuestras Fueras Armadas, ya están fuera del circuito militar y con el prestigio hecho añicos. Aunque todavía hay una caterva de adláteres que supieron cambiar el paso y adaptarse a “lo que tocaba ahora”…pero, como dice el sabio refranero popular, todo llega. Si. Hemos dado pasos importantes. Sabíamos que ese coloso, llamado Estado, con sus múltiples tentáculos, con sus ceneises, con su razón de Estado, no nos iba a dar tregua. La empresa fiaba, y fía, larga y dolorosa. Se recusó, por primera vez en la historia contemporánea de España, a un ministro de defensa que no se enteró, según él, de nada de lo que se cocinaba en su cortijo. Se dio boleto a una inepta cúpula militar que no veló por la seguridad de sus subordinados y que no tuvo la decencia de identificarlos y entregarlos a sus deudos con la más mínima seriedad, ni profesionalidad. La justicia habló en Zaragoza y demostró y confirmó que el yak 42 fue un vuelo ilegal. El Tribunal Supremo sentenció que los generales que gestionaron tan chapuceramente este drama estaban muy bien cesados por su absoluta incompetencia. Sin embargo, todavía hay muchas incógnitas que despejar. Todas ellas en manos de una justicia lenta, aletargada y sumida en su reino celestial. Más jueces de los que hubiera deseado me han dicho, off the record , que, nos guste o no a los españolitos, ellos, los jueces, son dioses, sometidos a una responsabilidad teórica, pero a ninguna responsabilidad real. Mi añorado y entrañable profesor de Derecho Procesal definió, en una clase magistral, la Audiencia Nacional como un homenaje a la irracionalidad y al desprecio de la justicia natural y predeterminada por la ley, reminiscencia del sistema feudal, donde se ventilan los asuntos que afectaban a la clase política e influyente, es decir, lo mismo que reflejó, años más tarde, el periódico “El Mundo”, en su artículo de Jesús Cacho sobre la Audiencia Nacional , titulado “El Juez Bermúdez y la justicia a la carta de los poderosos”. Pues bien, con este cóctel, es difícil confiar en la justicia de esta Audiencia Nacional, que mama de un Consejo General del Poder Judicial nombrado por partidos políticos, familias y clanes; es decir, génesis y origen de la vomitiva politización de la justicia. Estos días me he desayunado con el rechazo de nuestro escrito de recusación al juez Grande Marlaska. No debería pronunciarme por un auto que físicamente no he visto, ni he leído en su integridad, pero puesto que la Audiencia se ha permitido la ligereza de filtrarlo a los medios antes que a las partes, yo, con la misma alegría, me doy la licencia. Discrepo íntegramente del fondo y de la forma, ¿acaso se ha derogado el art. 219.11ª de la Ley Orgánica del Poder Judicial? Los fundamentos del auto los considero sumamente pobres. Resulta, francamente, insultante, a la par que significativo, que se imponga una multa de 300 euros por ejercer un derecho constitucional en el que se ha guardado las formas y los modos. Supongo que la explicación es que los integrantes de la justicia, tan pecadores como el resto de los mortales, tienden al corporativismo como todo hijo de vecino, con la gran diferencia de que no todo hijo de vecino puede administrar justicia con la misma alegría. Ante esta multa-sanción-castigo me gustaría preguntar a los artífices de la misma: ¿se ha impuesto alguna multa a las turbas aberchales que montan circos diarios en esa recta y ciega Audiencia Nacional? ¿Se puede sancionar a una jueza como Teresa Palacios por firmar una resolución y tardar más de seis meses en notificarla? ¿Se puede sancionar a una jueza que no ha realizado en 4 años ni un solo impulso procesal? ¿Se puede sancionar a una jueza como Teresa Palacios que no ha tenido el más mínimo interés en investigar absolutamente nada de esta tragedia en estos 4 años? A los más amnésicos les recordaré que, para vergüenza de un país democrático, constitucional, y bla, bla, bla, tuvimos que ser los familiares de nuestros 62 militares, con nuestro doloroso viaje a Estambul, los que tuvimos que llevar hasta la misma mesa de la su señoría las pruebas irrefutables de nuestras reiteradas denuncias de que nuestros muertos no habían sido identificados, en contra de lo que se afirmaba en documentos públicos oficiales. Ante la evidencia, a su señoría no le quedó más remedio que proceder a la exhumación sin que, chúpate ésa, haya tenido el más mínimo interés en investigar si hay algún responsable del desaguisado. Se le ha hecho ver el presunto desvío ingente de dinero con las contrataciones de estos vuelos de mierda, y tampoco ha tenido interés en hacer ni una sola diligencia. No le interesó saber por qué las quejas de nuestros 62 mártires se evaporaron como el dinero de las contrataciones. Creo que hay muchos porqués y muy pocas ganas de trabajar, aunque los jugosos sueldos sí se cobran puntualmente a final de mes. Tirando de hemeroteca, el chistoso ex-alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, dijo una vez que la justicia era un cachondeo, ¿a qué se referiría? Queda mucho camino por recorrer aún. Y no sólo en el judicial. Nuestros políticos siguen sin aprender la lección y sin enterarse de lo que se cuece en los bajos fondos de ministerios como el de Defensa, y se permiten la ligereza, por ejemplo, de nombrar Secretario General Técnico (interino) del Hospital Militar Gómez Ulla, con lo que ello conlleva, a uno de los pseudoforenses de que fue de excursión a Trabzon, el mismo que declaró en sede judicial que él allí no hizo ninguna autopsia, ni nada que se le pareciera, callando cobardemente durante más de dos años mientras la familias de sus ¿compañeros? honrábamos a muertos no identificados o equivocados. Buen premio para el indigno y cobarde silencio. Todavía hay que soportar a algún mando de la cúpula del referido hospital militar, decir, entre copa y copa, que si a los familiares nos dieran las indemnizaciones hace tiempo que habríamos callado. A comentarios de esta naturaleza, fruto de una deficiencia mental patente, hay que darle el valor que tienen y no más. Pero llama la atención que la faunilla, política y no política, que se atreve a juzgar, valorar y calificar el dolor ajeno, causado no sólo por la desgracia en sí misma, sino por el dolor añadido que supone el despropósito de las maneras y los fines, siempre es la misma… siempre son los mismos, los que en su puñetera vida han puesto un muerto. Y por seguir con el rosario de despropósitos, como sabéis, nuestros militares fallecidos parecen ser personas non gratas en la Comunidad de Madrid, donde se les ha negado reconocimiento institucional a diferencia de lo que ha sucedido en Valencia, Zaragoza y otras ciudades. Por sus gestos los conoceréis, y recordad bien, ahora que estamos asediados por los políticos atrincherados en campaña electoral, quienes trataron a nuestros 62 soldados como escoria, cuando, casualidades de la vida, Mariano Rajoy era Vicepresidente del Gobierno… ¿confianza? Ni esta prueba de fondo, ni la negación sistemática, ni las zancadillas continuas son para mí causa de desaliento, ni fatiga, antes al contrario, son un revulsivo y una motivación para seguir velando por nuestros 62 militares y no dejarles en la estacada como hicieron sus políticos, sus mandos y muchos de sus falsos compañeros. Seguro de que prevalecerá la verdad, en esta vida o en la otra, vaya mi recuerdo para los 62, para mi General González Arribas y mi abrazo más entrañable para todos. Descansen en paz. Fernando Ripollés Barros Hermano del Comandante José Manuel Ripollés Barros.
|
||
© Asociación de Familiares Accidente
Turquía Yak-42 |
||